* Seguidores de Zelaya cortan carreteras
* Reinstalan el toque de queda
* Arias propondrá gobierno de reconciliación
(Actualiza con protestas contra Zelaya y cita de Chávez)
Por Esteban Israel y Juana Casas
TEGUCIGALPA, jul 16 (Reuters) - Seguidores del derrocado
presidente de Honduras, Manuel Zelaya, bloquearon el jueves
carreteras clave en el país para reclamar la restitución del
mandatario, dos días antes de un segundo encuentro de mediación
en Costa Rica para intentar hallar una salida a la crisis.
El Gobierno interino que asumió el 28 de junio, cuando
Zelaya fue sacado a punta de rifle del país, reimpuso el
miércoles el toque de queda, a la vez que envió policías y
soldados a los lugares de concentración de los manifestantes,
que afectaban a importantes rutas en todo el país.
Los seguidores de Zelaya, un político liberal que en la
mitad de su mandato viró a la izquierda y se alió al presidente
venezolano Hugo Chávez, cortaron dos accesos al norte y sur de
Tegucigalpa, la capital, y al menos dos importantes carreteras
de tráfico comercial con el vecino El Salvador.
Policías antidisturbios y militares en uniformes de
camuflaje y armas largas los observaban sin intervenir.
Filas de camiones estaban detenidos en la carretera a ambos
lados de las barricadas. Algunos conductores, resignados,
dormían la siesta bajo los remolques.
"Esperamos que el sábado se resuelva con el presidente (de
Costa Rica Oscar) Arias. Pero, si no, va a haber un paro
general, va a haber descomposición en el país", dijo Rafael
Alegría, líder del frente que exige el retorno inmediato de
Zelaya a su cargo.
El sábado, delegaciones de las dos partes asistirán a una
segunda reunión en San José para buscar una salida a la crisis
con la mediación de Arias, Premio Nobel de la Paz, pero con
posiciones aún muy radicales.
Alegría, que participaba en el bloque al acceso norte a
Tegucigalpa, afirmó que la reciente oferta del presidente
interino, Roberto Micheletti, de renunciar a su cargo si eso
implicaba una solución al conflicto, era una buena señal.
"Significa que está entendiendo que el pueblo quiere la
institucionalidad, no lo quiere como presidente", dijo.
En el acceso sudeste y este de Tegucigalpa también se
concentraban simpatizantes de Zelaya, quien fue derrocado
después de días de tensión por su insistencia en hacer una
consulta popular para habilitar la reelección presidencial.
Una salida a la crisis parece aún lejana. A las reuniones
no asistirán ni Zelaya, que el martes reinvidicó el derecho de
la población a la insurrección, ni el presidente de facto,
Micheletti.
Las protestas fueron respondidas el jueves por unos 1.000
partidarios del Gobierno interino, que se reunieron en el
centro de la capital vestidos de blanco.
"Queremos paz y democracia en nuestro país. Por eso
apoyamos a Micheletti. El hombre lo está haciendo muy bien",
dijo Lorene Paz, una auxiliar de enfermería de 43 años.
En la tarde, el Gobierno extendió el toque de queda desde
las 23.30 hora local (0530 GMT) hasta las 04.30 hora local del
viernes, informó el ministro de Comunicación del Gobierno
interino, René Zepeda.
CHAVEZ ADVIERTE SOBRE GUERRA CIVIL
Durante una breve visita a Bolivia, Chávez culpó al
Departamento de Estados Unidos, y advirtió que la crisis
política de Honduras tiende a agravarse y podría derivar en una
guerra civil de alcance regional.
"Pido a todos que levantemos la atención hacia Honduras
porque allá está un pueblo en este mismo instante combatiendo
(...) y un presidente que fue echado. Un presidente, ayer
conversé por teléfono con él, que me dijo 'Hugo, no sé si voy a
morir, pero yo voy a Honduras'", relató el líder venezolano.
Zelaya cuenta con un amplio apoyo internacional, incluido
Estados Unidos; pero el golpe de Estado ha sido respaldado por
la justicia, el Congreso y empresarios de Honduras, así como de
la influyente Iglesia Católica.
Arias dijo el jueves que una de sus ideas es proponer
integrar "un gobierno de reconciliación nacional" y que Zelaya
tendría que renunciar a su pretensión de consulta popular.
La canciller depuesta de Honduras, Patricia Rodas, se
encontró el jueves en La Paz con Chávez y otros aliados de
Zelaya como los presidentes de Bolivia, Evo Morales, de
Ecuador, Rafael Correa, y de Paraguay, Fernando Lugo y no se
mostró nada conciliadora.
"Un artículo constitucional que le costó a nuestro pueblo,
largas décadas de luchas, nos manda a todos los hondureños y
hondureñas a no obedecer a ningún Gobierno que se implanta por
la fuerza y contra la voluntad popular y por lo tanto nos
obliga, nos llama y conduce hacia los procesos de resistencia y
de insurrección", dijo a periodistas.
Por su parte, la secretaria de Estado, Hillary Clinton,
insistió en el diálogo y en hallar una salida pacífica a la
crisis en el país centroamericano, el más pobre de América
después de Haití y Nicaragua que fuera recientemente suspendido
de la OEA debido al golpe.
"Apoyamos una solución pacífica y negociada y pedimos a
otros países jugar un rol positivo para lograr esto", dijo
Clinton en Washington tras una reunión con su par mexicana, Patricia Espinosa.
Las protestas tras el golpe han sido en su mayoría
pacíficas, pero el 5 de julio una persona murió y más de una
decena resultaron heridas en el aeropuerto de Tegucigalpa
cuando militares dispararon contra manifestantes que esperaban
el regreso de Zelaya en un avión venezolano al que no se le
permitió aterrizar.
(Con reportes de Gustavo Palencia y Simon Gardner en
Tegucigalpa, John McPhaul en San José, Carlos Quiroga en La Paz
y Paul Eckert en Washington; Editado por Anahí Rama y Patricia
Avila)
REUTERS JIC AR PAD AZ/