GIJÓN, 14 jul (Reuters) - Al igual que muchos escritores latinoamericanos, Laura Restrepo se vio involucrada en la
turbulenta política de la región y pasó gran parte de su vida en el exilio, además de ganar varios premios literarios.
Restrepo no ha formado parte del boom de la literatura latinoamericana de los 60, que lanzó a la escena
internacional a escritores como Gabriel García Márquez.
En cambio, salió a la luz en su Colombia natal en 1983, cuando se la nombró para mediar en las negociaciones
entre el Gobierno y el grupo guerrillero M-19.
Después de publicar un relato sobre su papel en ese proceso, recibió amenazas de muerte y se exilió en México
en 1986. No pudo volver a Colombia hasta que el M-19 abandonó la lucha armada y se convirtió en partido político.
Entre otros galardones, ha recibido el Premio Sor Juana Inés de la Cruz en México en 1997 y el Prix France
Culture en 1998, que otorgan los críticos a la mejor novela extranjera publicada en Francia.
Pese a las dificultades de vivir en tiempos violentos, Restrepo dice que su inspiración provino de las situaciones
que vivió y que es la gente común, y no los héroes, quien está más capacitada para contar la historia de América
Latina.
"Tenemos problemas enormes (en América Latina), pero tenemos el enorme privilegio de pertenecer a una
historia viva, una historia que se está haciendo", dijo la escritora en una rueda de prensa en la Semana Negra de
Gijón.
"Tenemos la obligación, pero además la euforia de participar en aquella, en América Latina, un continente con
diferencias sociales brutales, pero al mismo tiempo un continente que sabe que su futuro está por hacer, su pasado
por narrar y su presente por conquistar", agregó.
En su última novela, "Demasiados Héroes", Restrepo cuenta la historia de una madre que regresa a Argentina
junto a su hijo adolescente en busca de su padre, que desapareció durante la dictadura militar que gobernó al país
sudamericano desde 1976 hasta 1983.
"Lo que quería era capturar una historia de seres humanos, de ser oídos como tales", comentó.
"Nos ahogan los héroes, porque no vivimos en tiempos heroicos. Hay algo de religioso en la concepción de los
héroes que ciega de alguna manera. Estamos en épocas complejas que no admiten la respuesta bíblica, que está
alejada de la realidad", finalizó.